Si tu esposo o esposa tiene visa H-1B, quizá no puedas volver a trabajar

A la luz de la doctrina presidencial proteccionista “compra americano, contrata americano” para reducir la inmigración legal a Estados Unidos y proteger la mano de obra nativa, el gobierno del presidente Donald Trump aspira a despojar a los cónyuges de los profesionales extranjeros con visas H-1B del permiso para trabajar legalmente en Estados Unidos.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció una revisión de la normativa de visados con el objetivo de derogar un estatuto vigente desde 2015 conocido como la “Autorización de Empleo de Ciertos Cónyuges H-4 Dependientes” de no inmigrantes titulares de la visa H-1B con demostradas destrezas laborales.

“El DHS propone eliminar de sus regulaciones a ciertos cónyuges H-4 de no inmigrantes H-1B como categoría de extranjeros elegibles para una autorización de empleo”, señaló la agencia en un aviso emitido la semana pasada, en el cual invocó la orden ejecutiva identificada con la consigna “compra americano, contrata americano”, firmada por Trump en abril para endurecer los criterios de elegibilidad y los controles en el otorgamiento de visas H1-B Trabajos especializados.

Alrededor de 130,000 cónyuges e hijos de profesionales en campos especializados con visa H-1B arribaron a Estados Unidos el año pasado a título de H-4, según el San Francisco Chronicle. Antes del 2015, todos los extranjeros poseedores de visas H-4 —en su mayoría mujeres— tenían prohibido trabajar y tampoco podían obtener un número de Seguro Social.

La autorización de empleo a cónyuges se instituyó como parte de las acciones ejecutivas del ex presidente Barack Obama sobre la inmigración. Esta regla sobre las visas H-4, explica la Oficina de Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), “tiene el propósito de ayudar a alcanzar los objetivos de atraer y retener a trabajadores extranjeros altamente cualificados y reducir al mínimo la interrupción en las empresas estadounidenses”.

El cambio fue bien recibido en la comunidad de residentes extranjeros no inmigrantes porque permite también al cónyuge de un profesional especializado dar uso productivo a sus propias capacidades, mitigando así el estrés económico y emocional que causa estar confinado al hogar, sin poder trabajar, en un país que no es el suyo. Entre octubre de 2015 y septiembre de 2016, unas 41,526 personas recibieron autorización de empleo amparadas por este programa.

Para obtener el premiso de trabajo como cónyuge dependiente H-4, el titular del estatus H1-B debe ser el principal beneficiario de un formulario I-140 (petición de trabajador inmigrante extranjero), o encontrarse en el proceso de solicitud de la residencia permanente legal basada en el empleo.

Leon Fresco, un abogado de inmigración que trabajó para el gobierno de Obama, declaró al Wall Street Journal que el anuncio del DHS “pone en peligro a miles de personas diligentes y contribuyentes que han iniciado sus propios negocios —y a menudo tienen hijos que son ciudadanos de Estados Unidos— quienes innecesariamente serán forzadas a volver a un estado de inactividad”.

No obstante, los críticos sostienen que rescindir de las autorizaciones de trabajo para cónyuges de profesionales extranjeros redundará en un beneficio para los trabajadores nacidos en Estados Unidos.

Un grupo llamado Save Jobs USA, integrado por individuos desplazados de sus cargos en empresas de tecnología y posteriormente sustituidos por extranjeros, presentó en 2015 una demanda contra el DHS argumentado que la regla viola la Ley federal del Trabajo.

John Miano, abogado de la organización, indicó al Chronicle que el presidente no debería poseer potestad sobre los permisos de trabajo a extranjeros. “Esperamos que (la regulación) reconozca de alguna forma que la autorización original de empleo fue ilegal”, afirmó.

Además de contemplar la derogación de la autorización de empleo a cónyuges, el aviso del DHS menciona otros cambios al programa de visas H1-B como, por ejemplo, examinar la definición de las ocupaciones de especialidad que deben ejercer los aspirantes a la H1-B, una de las visas más populares para traer talento altamente cualificado en sectores con escasa oferta de empleados calificados en suelo norteamericano.

El gobierno otorga anualmente 85,000 visados H1-B, pero los críticos del sistema migratorio señalan que este tipo de permiso ha sido sujeto al abuso, toda vez que promueve la importación de mano de obra barata a costa de los profesionales estadounidenses.

Durante su campaña electoral, el presidente Trump prometió suprimir por completo la H1-B, una visa que usó en sus primeros días como modelo en Nueva York su esposa Melania Trump.

Fuente: http://www.elnuevoherald.com/